Bienvenida a mi espacio personal

Te comparto mi historia; probablemente, compartamos muchas cositas:

Mi nombre es Ico. Sí…, así como suena… Por si tienes curiosidad, es el nombre de una princesa aborigen de la isla de Lanzarote. Nací en 1978 en Las Palmas de Gran Canaria y vivo en la isla de Fuerteventura; así que ya ves, isleña y canaria 100% ¡Huelo a mar por los poros!

Hace unos 10 años, mientras en el mundo se iniciaba una gran crisis económica y estructural, yo de forma paralela atravesaba mi propia crisis vital. 

Desde el año 2002, como trabajadora social de la Administración Pública local, me dedicaba al acompañamiento directo de personas, grupos y colectivos. El objetivo, mejorar su bienestar y su calidad de vida. La crisis cuestionó duramente este sistema y yo comencé a cuestionarme a mí misma. 

Existía en mí un espíritu emprendedor muy vibrante -que yo ni siquiera veía- que vivía en una realidad muy encorsetada, a la que yo misma me había adaptado inconscientemente, gracias a mis miedos, creencias y limitaciones mentales. Hoy sé que la escasa capacidad para crear y crecer me asfixiaba y desmotivaba. Carecía de libertad y poder personal para ser YO.

 

¿Cómo lo vivía? Toda una revolución pasaba dentro de mí. La sentía, pero no sabía ponerle nombre y eso me angustiaba. Vivía con un nudo continuo en el estómago, nervios, frecuentes dolores de cabeza, alteración del sueño, estado de alerta, ansiedad… Tenía dificultad para encontrar un estado de paz y de calma. Lo más curioso es que para mí era completamente “normal”, estaba acostumbrada a vivir así. Hacía responsable de mi malestar a mi trabajo, a mi familia, a mi entorno… “Tragaba” situaciones incómodas, me sentía víctima de las circunstancias, y sin darme cuenta vivía la Vida con mucho esfuerzo para salir adelante. 

Poner límites y expresar qué me pasaba, me resultaba muy difícil, y la frustración tenía mucho protagonismo en mi vida… Hasta que peté…, mi cuerpo me dijo: ¡Para! Ya arrastraba una úlcera duodenal y un colon irritable. Por suerte, un ataque de ansiedad “me despertó”. Y empecé a cuestionar mi forma de vivir… Y hoy digo: “¡GRACIAS!

 

A partir de aquí, emprendí un camino de crecimiento personal, autoconocimiento e indagación profunda; también un camino formativo dirigido hacia el acompañamiento terapéutico emocional, cuya suma me ha hecho darle “la vuelta a la tortilla” a mi manera de ver la vida y de vivirla y, claramente, soy mucho más feliz.

Hoy soy emprendedora, me dedico al Acompañamiento Terapéutico y a la Conciliación Emocional y trabajo al servicio de las personas desde un lugar más amable, creativo y reconfortante para mí y, por ende, para ellas.

Mi objetivo personal actual es ser dueña de mi vida; hacer el ejercicio diario de vivirla en plena consciencia y ser coherente conmigo misma y mis emociones cuando tomo decisiones. Trabajo con pasión, dedicación, mucho amor, cercanía y profesionalidad; y sobre todo, creyendo en lo necesario de mi trabajo para favorecer el bienestar de la comunidad.

Y ahora...

Mi propósito es mejorar la calidad de vida emocional de las personas, acompañándoles en su proceso de autoconocimiento y crecimiento personal y facilitar sus procesos de cambio, de manera acompañada, sostenida y segura. Quiero revertir mi experiencia vital en el otro; aportar mi aprendizaje y mi conocimiento al mundo de manera cercana, sencilla, humilde y amorosa. 

Como emprendedora, he ido experimentando y tomando conciencia del gran movimiento emocional interno que supone cada paso que doy; y cómo esta experiencia me está ayudando a conocerme aún más y me facilita acompañar a personas en su camino del emprendimiento desde el plano emocional.

Soy feminista, me preocupa el poco amor que le estamos dando a la Madre Tierra y disfruto mucho bailando, recorriendo mundo con mi pareja, nutriéndome con las mujeres de mi vida -mi gran tribu femenina- y leyendo.